Sobre Nosotros

La historia de la Comunidad Carare se puede reconocer como una reconstrucción de la relación de conocimiento con el pensamiento ancestral de las comunidades indígenas de Colombia. Las personas que estamos conformando esta comunidad somos conscientes de que llegamos a este planeta como almas que continúan un camino que viaja constantemente de lo eterno a la tierra. El tejido de la vida nos ha vuelto a unir como almas en un colectivo humano. El gran acontecimiento que ha surgido de esta unión es la recuperación del espíritu de comunidad.

 En realidad, el fin principal de esta travesía es volver al origen. El origen es la comunidad. Lo que significa la convivencia en el reconocimiento del otro, el espejo de saberse otro. Otro viene a decirnos quiénes somos, otro inesperado, odiado, fustigado, discriminado que renace en un ser comunitario en conexión con la tierra, el cielo y el universo.

En este sentido, somos una comunidad que vive el pensamiento ancestral amerindio a través de la mediación cultural y espiritual. Una comunidad diversa e intercultural, conformada por más de 500 personas, mujeres, hombres y familias que hemos gestado nuestros hijos en la comunidad y que nos encontramos en varios países como México, Estados Unidos y Colombia.

La comunidad es un cuerpo que comparte un mismo fin: la vida. La comunidad es una unidad, una común unidad donde cada uno de sus miembros representa un órgano de un cuerpo, donde cada uno recrea un rol de acuerdo con sus aptitudes y talentos, como fichas de un rompecabezas. En la comunidad existe una correlación donde cada uno necesita del otro para llevar a cabo su función en forma armónica reconociendo en cada uno en su labor y su aporte a la comunidad. Por tanto no se compite, se comparte para construirse internamente. En este sentido la comunidad es un universo, una humanidad de un solo cuerpo que conforma a una abuela. De esta manera, la comunidad es un cuerpo y cada persona representa a la comunidad entera. La comunidad se construye en un gran tejido de pensamiento donde cada miembro se teje en y con el otro, se reconoce y se hace en el otro para sanarse y crecer. En esa medida el que hace daño a otro se hace daño a sí mismo porque en ese tejido se comparten las mismas fibras[1].

Principios de la práctica de la mediación cultural y espiritual

Nuestro concepto de justicia comunitaria obedece al Consejo y las Ordenanzas de las Autoridades Espirituales y de las Plantas Sagradas, como la forma de garantizar el equilibrio de la vida y la vivencia de la paz individual, familiar y comunitaria.

No aceptamos ningún tipo de violencia, privilegiamos el diálogo como estrategia para la resolución y transformación de conflictos.

Promovemos y enseñamos los principios de nuestro pensamiento de paz como defensores de la vida y garantes de ella.

Encontramos en el pensamiento ancestral la posibilidad de conocer quiénes somos, reencontrarnos como humanidad, viviendo y pensando en pro de la vida, la paz, el trabajo, la medicina y la justicia para vivir el equilibrio.